miércoles, 10 de diciembre de 2008

El Dragón de nubes


Capítulo 5

Un encuentro con las facticiu










P.D: Utiliza estas cosas de mi cuarto: Cofre – “sirenas”. Polen de rosas – gigante. Zapa…”

Cofre – “sirenas”.

Cofre – “sirenas”.

- ¿Rojas? Es decir… rojas de verdad.

- Sí, rojas, playas rojas. –respondió Ale.

- ¿Por qué habrían de llamarse así de no serlo?

Era una mañana tranquila. El viento había dejado de azotarlos, pero les había legado un recuerdo: una gruesa capa de niebla que llegaba hasta el punto más recóndito de sus pupilas. Habrían de andarse con cuidado esa mañana, ya que apenas veían el sitio que pisaban.

- Es agua roja, como la sangre.

- Y nadie sabe… -dijo Ale misterioso.- porqué es así. ¿Tu has estado allí también, Giannis? –preguntó, interesado.

El agua de la zona de las Playas Rojas, tenía una coloración extraña. Nadie sabía el porqué de aquel fenómeno, ni siquiera Tim había podido explicarlo.

Habían comenzado a descender del barco, llevando en tres botes, los corintos y las mochilas. Encabezaba la comitiva la barca de Otis, que con el cuidado de un cirujano, tajaba con su cuchillo los lienzos de niebla, abriendo el paso, deslizándolos como densas cortinas de vapor.

- Sí… dos veces ya.

- Adivinaré: cuando debiste esconderte, tras las revueltas. –entonces, se dirigió a Lola.- Es un sitio desolado, allí sólo hay sirenas… son aguas peligrosas, calmas, pero guardan misterios inimaginables… Muy pocos se acercan… por eso, es un sitio ideal para refugiarse.

- Además… están las sirenas… -advirtió Giannis, más para el muchacho que para Lola. Ambos cruzaron una mirada y sonrieron cómplices.

Los remos marcaban ondas en el agua, deslizándolos con la ligereza de una nube, ablandando el agua.

Tembló la barca repentina, en el momento en que la bruma se disolvía. Rocas. Lola advirtió, entre el apagado reflejo del sol, rocas grandes, rocas grandes y vestidas de gala, con sus escotes y sus sedas verdes y rojas, sus bordados de musgo. Rocas que se iban tropezando, que se tendían en una carrera desesperada hasta arriba, hasta llegar a la tierra, allá a lo alto.

Rocas.

Y el olor, nauseabundo, de peces sucios y aguas turbias.

Muchas rocas.

Lola no podía creer lo que veía. Sirenas. Sirenas. Sirenas y más sirenas, sobre las rocas, por detrás, por delante. Rodeándolos entre el vapor, refugiadas en el agua rojiza. Con sus cabellos enmarañados, dorados de sal y sol. Con sus pieles curtidas y sus ojos…

Todas los asechaban, tratando de descubrir quienes eran, hasta que una reconoció a los acompañantes de Lola y gimió:

- ¡¡¡¡Chicas, chicas!!!! –gritó desesperada, llamando a las demás.- ¡Son Giannis y Ale Scotch! –. A éste comentario, ambos se sonrojaron como claveles.

- ¡¡¡¡¡¡Giannis y Ale!!!!! –gritaron exultantes las damas acuáticas, bamboleando sus caderas de pez y sus pechos libres, lanzándose al agua.

Pero el olor… aquella escena libidinosa, explosiva de colores mate, de destellos verdes y plateados, bajo la luz del sol que, poco a poco desgarraba las cortinas, era opacada por el olor.

Olor a mar enojado.

Lola apartó los ojos de aquello y escuchó.

- ¡¡Giannis!! –dijeron algunas en un susurro agudo.

- ¡¡Ale!! –dijeron otras, rodeando la barcaza en donde viajaban los tres.

- Hace tiempo que no te veíamos, Gian. –dijo una con un gesto coqueto.

- Je, je. –dijo Giannis acalorado, observando de reojo a Lola.

No, no, era olor a mar asustado… pero… y Lola descubrió aquello:

- ¿Gian? –dijo mordaz.

- Te ves muy bien hoy, Ale. –dijo una sirena de labios rojos como los vampiros.

- Ambos tardaron en regresar. –comentó otra cantarina, describiendo elipses viajeras a su alrededor.

Olor a rojo.

- Me retrasaron en Maple, chicas... –dijo Giannis moviendo con cuidado los remos, para acercarse a la orilla cercana.

- Yo creo que unos cuantos. –susurró una vocecita algo rencorosa.

- O una mujer…

Olor a rojo, rojo Rarezas… sí… provenía de allí…

- Es Lola, una amiga de Violeta. Justamente, por eso hemos venido hasta a…

- ¿Y a ti, Ale? ¿También te detuvo una mujer? ¿Una más?–preguntó una sirena trepándose al bote, estirando brazos impacientes para alcanzar al joven.

- Vinimos hasta aquí… -dijo Ale, evadiendo sus manos empapadas, de uñas sucias de algas rojas.- Ejem… para poder…

- No… dime…–pidió una de ellas, emergiendo desde el agua blanda, tendiendo una mano hacia él.

- Cuéntanos de la vez que evadiste a los guardias del calabozo. –dijo otra sirena tirándole del pantalón a Giannis.

- No, no… es necesario que partamos enseguida… Es decir… ¿qué les sucede…?

- ¡¡No, Gianito!! –corearon, entremezclando desilusiçon y gotas de hostilidad…

¡Ahhh, estaba a punto de descubrirlo…! Olor…

- ¡¡Cuéntennos una historia!!

- ¡Vamos, no…!

- ¡¡Suéltennos!!

Era olor a choza de caníbales… olor a entrañas.

Era olor a carne.

- ¡¡¡Ahh!!!

La barca dio un vuelco; equipaje y ocupantes cayeron al agua y se deslizaron hacia abajo con la furia que las manos de las sirenas reclamaba.

Lola había descubierto tarde aquello: alrededor, corría sangre, rebajada en sal. Y por debajo, hacia el fondo, cada vez más fondo, sus compañeros atrapados por una maraña de brazos que Lola apenas reconoció. Los seres comenzaban a perder sus colas de pescado, divididas en dos grandes aletas vaporosas, como la niebla. Sus caras, de ojos brillantes y negros, eran hogar de bocas como agujeros, donde chispeaban agujas como dientes.

Un fugaz haz viviente pasó a su lado. Apenas atinó a tomar por los cabellos a la “sirena”, que, bajo el agua, emitió un grito grabe de mar tormentoso. La bestia huyó, metamorfoseándose, llegando cada vez más hondo, con las demás.

Otro fugaz haz viviente pasó por su otro costado, cuchillo en boca. Era Otis.

Un segundo le tomó a Lola ascender a la superficie, dejar su botín de cabellos rubios en el bote que Tim guiaba temblando hasta la orilla, mientras Victoria alcanzaba las mochilas que flotaban a su lado. Los corintos, nerviosos, gritaban como cotorras.

- ¿Mi bolso?

- ¿¡Eh, eh, cuál, cuál?!

- ¡¡Mi bolso, mi bolso!! ¡¡Allí!! –dijo Lola, con medio cuerpo en el agua, rebuscando en su morral, aquello que Violeta…

Las palabras resonaban en su cabeza, y en sus oídos, mientras zumbaban. Al encontrar el cofre, volvió a sumergirse sin dar explicaciones y, con toda la fuerza que encontró, se lanzo hacia las profundidades oscuras.

Las “sirenas” danzaban arañando a los jóvenes y besando sus heridas, hiriéndose entre ellas para llegar a ellos. Entonces, Lola abrió el cofre y esperó, con los ojos cerrados.

Nada pareció suceder.

Sólo el grito de aquellos seres, rasgando la quietud de las aguas blandas.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!.

No cerró el cofre. No se animó.

Hasta que sintió que habían desaparecido. Hasta que estuvo segura que ya no estaban.

Hasta que abrió al fin los ojos y vio a Otis, arrastrando hacia arriba a sus compañeros, pálidos y casi ahogados. Los cuatro corrieron hacia las rocas, arriba, y más arriba… por sobre el agua de olor rojo.

- ¡Aléjete, Victoria, vamos, atrás! –dijo Tim, cuando dejaron a Giannis y a Ale en la orilla.

- ¿Estás bien? –le preguntó la niña a Lola.

- Sí, sí. –dijo Lola confundida.

- ¡Ya está! –dijo Otis, mientras Giannis escupía agua y comenzaba a respirar normalmente.

- ¿Qué fue… aquello…? –preguntó Ale, agitado y tembloroso.

- Intentaban matarnos… dijo con un hilo de voz Giannis, las heridas de ambos.

- ¿Y el grito? –preguntó Victoria.

- ¿También lo oyeron? –preguntó Lola, recuperando el ritmo habitual de su corazón.

- Si, claro. –respondió Tim.- Pero, supongo que… no se trataba de sirenas…

- Estaban cambiadas. –explicó exaltado Otis.- ¡Cambiadas! ¡Con dientes filosos, y dos piernas como aletas… y su piel… pegajosa…!

- Mmmm. Pensé que las habían exterminado. –dijo Tim, más para si mismo que para el resto del grupo.- Este… bueno… ejem… nosotros… hemos visto… no han sido sirenas, claro que no… No nos hemos encontrado con sirenas, si no con Facticius, disfrazadas de sirenas… Su destino en la vida es amenazar a los viajeros: aunque sus rituales nunca habían sido observados anteriormente, se sabía que mataban a aquellos visitantes que viesen por tercera vez en la zona… si no me equivoco, ambos visitan estas Playas por tercera vez.

- Es verdad. –susurró Giannis, mientras Ale aceptaba una manta que Victoria le había acercado.

- Pero… ¿Qué es lo que guarda el cofre?. –preguntó Lola, alcanzándoselo a Tim. Éste lo abrió, lo inspeccionó por fuera, acercó su oído a su interior y terminó por decir:

- No podría decirlo, en verdad… tal vez… algún sistema de sonido… las facticius tienen oídos privilegiados, pero a la vez, muy vulnerables.

- Pero si no se escucha nada. –dijo Vicky.

- Para nosotros no hay ruido. Pero para las “sirenas” o, mejor dicho, para las Facticius, hay un sonido horrible, tal vez. No puedo determinarlo.

Pasó un silencio suave, bañado en aquel olor a choza de caníbales. Entonces Giannis, sonriente, comentó:

- Vamos… sobrevivimos… además conseguimos el cabello que necesitábamos.

- ¿Se podrá utilizar? –preguntó Otis.- Es decir… es cabello de facticius…

- Habrá que intentar. -dijo Lola.- No volveré a bañarme con sirenas jamás… Además, ahora… no quiero imaginar lo que deberemos hacer para encontrar un pegamento para terminar el pincel. ¿Donde buscaremos? -preguntó acercándose a los corintos para tranquilizarlos.

- En una buena ferretería. –le respondió Tim. Lola rió a carcajadas por el chiste, pero todos la miraron, serios.

- Oh… lo siento… es que, creí que era demasiado… coherente.





16 comentarios:

lunaazul dijo...

hola Rolalola, he leido los dos primeros capítulos del dragón de fuego y promete, tiene magia la historia. A mi me gustan las historias fantásticas, imaginativas...seguiré leyendo.
Besos.

rayuela dijo...

Tu capítulo es una explosión sensorial! "Ví" la historia, plenamente.

Uñas sucias de algas rojas! Olor a mar enojado!El sol desgarrando cortinas!Frases geniales!

Cómo me gustaaaaaaaaaa el chapter five!!!

rayuela dijo...

HolaRola!
Pasápormiziguporqueúltimamentellegástarde
parecésedduquehoyhabléconéljajaja!!!aca
bodedarclasesynopuedodesprendermedetanta
letradiósybesos!

salmon ensabinado dijo...

muy, muy bueno! voy a ver si puedo leer los anteriores... ya que es mi primer visita a tu blog y por cierto tiene mucho clima.
un gran saludo y prometo volver!!

CeLeS! dijo...

El señor Chomsky (linguísta odiado por muchos estudiantes universitarios) dice q nacemos con una "gramática universal". Esto le permite a cualquier persona aprender cualquier idioma ya que posee en sus estructuras mentales las reglas inherentes a todos los idiomas del mundo.

Yo creo q vos naciste con una "literatura universal".
Alguna vez leíste Beowulf? Si no lo leíste, eso comprueba mi teoría. ^^



Magnifico!

trenazul dijo...

Me gustó que la percepción haya cambiado desde color a olor tan armónicamente. Y el mar rojo pasó a ser de mágico a tétrico... eso me encantó.
Y debo confesar que en un momento me hubiera gustado estar donde Giannis. Lo que pasa es que a veces la seducción... me seduce.

jaja qué loco estoy. Pero la historia viene fabulosa... quiero felicitarte y seguir leyendo. Ah y confieso otra cosa; me demoré mucho en leer porque cuando empezaba el capítulo no entendía bien,, entonces me distraía con otra cosa terminaba dejandolo para otro día, jojo.

En fín.. este fue un comentario muy confesador jeje. Muchas gracias por compartirnos tu novela Rola,,, mirá que a mí no suele gustarme la temática èpica, pero esta me atrae :)

un beso!
trenazul

DELIRICOM dijo...

BUENO, YA TE DIJE QUE CADA CAPITULO ME GUSTA MAS; CADA VEZ ES MEJOR, YA TENGO LOS 5 CAPITULOS IMPRESOS EN CASA JEJEJE, ME GUSTA LEER TRANQUILO; ROLA YO TE PEDI AVENTURA Y ME LA DISTE, TE SUPERAS EN CADA CAPITULO, ME GUSTO MUCHO LO DE LOS ARBOLES COCOTEROS JAJAJAJA, ESO ES DEL CAPITULO NTERIOR, PASA QUE LEI LOS DOS JUNTOS Y LO DE LAS SIRENAS FICTICIAS MUY BUENO. TENES MUCHAS APTITUDES Y VOS TAMBIEN ESTAS LOCA, NO SOY EL ÚNICO JAJAJAJAJAJ.

lunaazul dijo...

Hola Rolalola, bonita la ciudad de Ood y la idea de atrapar a un dragón pintádolo en las nubes fantástica.Lola me gusta es una chica buena e inteligente. voy por el IV capítulo.
Besos.

don juan botones dijo...

es un poco complicado para mi criticar a una persona qe, para variar, sabe todo lo qe la aprecio y admiro. pero ella es siempre fiel y saca a las polillas de mi blog y le pone buena onda a todo. sabes qe me re joden los simbolillos esos qe aparecen en tus posteos, pero siempre hago una recorrida con la vista a lo qe posteas. sos una idola y me gustaria poder verte mas seguido despues del viernes qe voy a estar mas libre. claro qe despues de construirte un peqeño santuario. =D. sos mi inspiracion amiga! todavia tengo la fantasia de la cama turca esa qe una vez me comentaste y nunca llegue a leer. y todavia peor! me debes la peqeña historia del mundo entre las tetas (qe suponiamos hacer juntos). te qiero loca. adios.

don juan botones dijo...

jajaja. cheee, ahora si se puede leer. voy a empezar a usar al señor mozilla para estas cosas. enbuenahora, en el mundo entre las tetas... no se si pasara, me pregunto qe pasaria si alguien baldea la vereda... imaginate una teta sudada... (perdon la mala o casi mala palabra) jajaja. por dios, muchas ocurrencias por hoy. cuidate ro.

Javier dijo...

Hola Rolalola:
entré a tu blog por queme derivó el de mi amiga Rayuelita.
Te confieso que aun no acabo de leer todos tus post, pero los que leí me parecieron muy interesantes y por sobre todo atrapantes.
Si me permitís te agregaré a los blogs que sigo y mientras tanto seguiré leyendo todo lo que me falta de tu blog.
Te felicito, escribís muy lindo.

lunaazul dijo...

Hola rolalola, paso a saludarte y desearte felices fiestas, un beso.

CeLeS! dijo...

dale rola, actualiza.

trenazul dijo...

Yo también extraño tus actualizaciones.

Alejandro dijo...

Uhhhhhh siempre pasaba y no lo podia terminar de leer. Ahora que lo termine me quede asombradisimo.
y es el unico capitulo que lei.
Me encanta la transicion de un cuento fantastico y magico pasa a la intriga y al suspenso muy bueno.
Voy a seguir leyendo los capitulos.
besos siga asi.

elparaisodelalocura dijo...

Señorita de los cuetos,.textos largo pero hermosos..
le deseo un lindo fin de año y año nuevo!!!
un besote